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viernes, 5 de octubre de 2012

¿Qué es el Bondage?

Buenas a tod@s, creo que la gente no está muy informada de algunas prácticas sexuales más allá del coito, sexo oral y anal.

Os propongo leer y conocer una más, pero, ¿qué es el Bondage?


Bondage es una denominación aplicada a los encordamientos eróticos ejecutados sobre una persona vestida o desnuda. Los atamientos pueden hacerse sobre una parte o sobre la totalidad del cuerpo, utilizando generalmente cuerdas, aunque también se puede ver en muchas ocasiones el uso de cinta, telas, cadenas, esposas, y cualquier otra cosa que pueda servir para inmovilizar a una persona. Con cierta frecuencia, a la persona se le aplica una mordaza o los ojos vendados.

El bondage puede usarse como práctica estético-erótica, como parte de una relación BDSM, como una variante erótica más o como elemento en ceremonias de dominación o de sadomasoquismo.


A pesar de que este tipo de prácticas sólo recientemente se han empezado a recoger en obras de divulgación sobre sexualidad, el deseo sexual ligado a la inmovilización está muy extendido y se conoce desde antiguo, como lo muestran numerosas imágenes de intención aparentemente no erótica.

¿Por qué a algunas personas les atrae el juego de ser atadas? La razón que con más frecuencia se invoca es la liberación de inhibiciones y responsabilidades, en la medida en que confían las llaves del juego erótico a otra persona, que es quien marca las pautas. La sensación de dejarse llevar, de despreocupado abandono erótico, es para muchas personas altamente gratificante en el plano sexual.

A algunas personas les atraen también las sensaciones físicas: la presión de la cuerda, la imposibilidad de moverse, el roce o incluso la abrasión producida por la cuerda al desplazarse sobre la piel. Ligado a esto último está asimismo el placer obtenido por la adrenalina que genera el peligro simbólico. Atrae igualmente la sensación de impotencia cuando se hacen intentos por liberarse; a algunas personas les agrada realizar estos intentos mientras son estimuladas sexualmente por la persona activa, aunque el bondage no implica necesariamente contacto sexual. Es frecuente asimismo el uso del bondage en los llamados "juegos de sumisión" o juegos en los que se representan roles amo/esclavo. Finalmente, el bondage puede utilizarse como complemento de otras prácticas sexuales, incluso de tipo enteramente convencional, para estimular la libido de la persona que recibe el bondage y/o de la persona que lo ejecuta.

En este contexto, algunas de las razones que las personas activas suelen dar con más frecuencia para explicar su afición al bondage, son el estímulo que genera tener la total responsabilidad sobre el placer sexual del compañero o compañera, el placer creativo y estético unido a la visión del cuerpo humano encordado como una singular obra de arte, y otras razones, que son complementarias de las que interesan a quienes asumen el rol pasivo. En la práctica del bondage pueden intervenir otros complementos, como: máscaras, vendas, mordazas, plugs, columpios, etc.
 

Me despido, pero antes de irme una pregunta, ¿lo practicaríais? ¿que opináis?, un saludo.


Fuente principal

lunes, 28 de mayo de 2012

El punto G

No se trata de un mito, existe tanto en mujeres y como en hombres. 

El sexo ofrece tantas alternativas como personas hay en el mundo, lo único que se debe hacer es explorar tanto el propio cuerpo como el del otro. La exploración hará encontrar puntos de excitación más allá del clítoris y del pene.



El punto G forma parte de la anatomía de toda mujer. Es un tejido que se encuentra en la pared frontal de la vagina, a aproximadamente cinco centímetros de su entrada. Es muy sensible porque está rodeado de terminaciones nerviosas. La mejor manera de estimularlo es explorarlo y tocarlo, o tener una penetración por detrás durante el acto sexual.
Para encontrarlo hay que poner el dedo en la vagina y con éste apuntar hacia el abdomen, moviéndolo como si se dijera “ven acá”. Su tamaño es, aproximadamente, como el de una moneda mediana, aunque su localización y dimensión pueden variar en cada mujer.



Algunas pueden llegar al orgasmo con esta estimulación y, a consecuencia, eyacular un líquido blanco o transparente. Claro que no les acontece a todas, depende de cada una, a algunas les puede molestar (cada persona es diferente) y a otras, por el contrario, causar un mayor placer. En cualquiera de los dos casos no hay nada de malo.

Sin embargo, descubrir el punto G no es una tarea fácil, por lo que algunas mujeres llegan a creer que no lo poseen. Aquellas que sí lo han encontrado, dicen disfrutar mucho la posición de “perrito” durante el acto sexual, ya que le permite al pene un mejor acceso a la pared del frente de la vagina. Una presión firme, un ritmo rápido y mucha fricción, facilitarán el logro del orgasmo. Cuando se comienza a estimular este punto, varias mujeres tienen una sensación parecida al deseo de orinar.

En el caso de los hombres, en años recientes se ha descubierto que éstos también poseen este punto, el cual también resulta de extrema sensibilidad -si se sabe explorar-, y puede desencadenar en orgasmos más placenteros. No obstante, muchos hombres no quieren descubrir este punto porque lo consideran antihigiénico; aunque también porque creen que con esta búsqueda pierden su masculinidad. La realidad es que este acto no tiene nada que ver con ser homosexual, lo cual implica otras cosas que van más allá de una elección sexual. 

Para ser más claros: este punto se trata de la próstata, una glándula que genera el líquido seminal que transporta a los espermatozoides. Para llevar a cabo esta búsqueda, es preciso tener en cuenta los siguientes consejos: evitar molestias o heridas teniendo las uñas bien cortas, usar guantes de látex o un preservativo para una mayor protección, aplicar en el dedo -antes de introducirlo- un lubricante a base de agua, tocar suavemente la parte externa del ano, haciendo círculos.



Para descubrir nuevas formas de placer hay que contemplar el cuerpo de la pareja a través de caricias, besos y abrazos en el momento de la relación sexual. Por lo que resulta conveniente el diálogo, para así saber qué le gusta al otro y qué no. Una de las maneras para llegar al orgasmo (culminación del placer sexual) es la estimulación erógena. Los sexólogos dicen que las áreas que provocan más excitación en la mujer son: la boca -a través de los besos, suaves o apasionados-, el lóbulo de la oreja, el cuello, los senos y el área alrededor del ombligo. Y para culminar, el punto máximo femenino es el clítoris, donde la sensibilidad y el placer se unen. Además, por supuesto, del famoso punto G.

En el caso del hombre, la estimulación de sus genitales les provoca una excitación inmediata. Pero también tiene otros puntos débiles como: los hombros, la espalda, el pecho y los pezones. 

Lo único que hay que hacer es probar, siempre y cuando ambos estén de acuerdo.




martes, 15 de diciembre de 2009

Las "braguitas blancas"


"¡Las bragas tienen que ser blancas!", seguramente es lo que afirmaría chicho terremoto.




Existe un tópico, y es no es más que aquél que nos ocupa en este artículo, la bragas blancas. ¿A quién no le gusta encontrarse unas bragitas blancas debajo de una faldita?, a mi si desde luego sí.








Hace un tiempo leí una encuesta sobre preferían los hombres encontrar debajo de una falda (preferentemente pequeña), las posibles respuestas eran: nada, tanga o braguitas blancas. La opción preferida fué la ropa interior de la virginidad, ya que este tipo de ropa interior transmite limpieza y pureza... en pocas palabras, nos pone más cachondos.